Crítica de Avantasia: "Moonglow". Pura magia sinfónica

Ya han pasado 3 años desde que viera la luz su anterior trabajo, “Ghostlights” (2016), y como siempre Tobias Sammet vuelve con Avantasia para ofrecernos, bajo el sello Nuclear Blast, uno de los lanzamientos más esperados en el mundo del metal y un serio aprieto para los críticos. Y es que Avantasia es al heavy metal lo que Mahler es al sinfonismo. La complejidad y la extensión de sus composiciones, la forma en que se encadenan todas las pistas, los contrastes que se generan y esa huella personal de la impronta Sammet a los que se suman un elenco de voces de renombre, siguen estando presentes en Moonglow; una sinfonía dividida en cortes. De hecho, 

Fuente: Hellpress


ya adelantamos que podría tratarse de uno de los mejores trabajos que el proyecto de Tobias haya dado a luz jamás junto a su guitarrista y teclista Sascha Paeth, quien ejerce como arreglista y productor. 
Si bien el álbum sigue la estela de anteriores trabajos sí que puede advertirse cierta simplificación en la forma en que se entienden los temas. No quiero decir con esto que el trabajo sea menos complejo, sino que el oyente podrá digerirlo mucho mejor. Mejor explicado; ante un sello de producción de una calidad extraordinaria (como no podría ser de otra forma), a nivel compositivo el disco está mejor enlazado que sus predecesores y llega a dejar momentos memorables con solo la primera escucha. Si además contamos con que se ha profundizado en la experimentación con instrumentos folklóricos y que esta vez ha contado con las voces de los vocalistas Hansi Kürch (Blind Guardian), Mille Petrozza (Kreator), Candice Night (Blackmore´s Night), Geoff Tate (ex de Queensrÿche), Bob Catley (Magnum), Eric Martin (Mr. Big), Ronnie Atkins (Pretty Maid) y del gran Michael Kiske (Helloween), ya se parte de todo un lujo de ingredientes para un disco sobresaliente. Quizá no como The Metal Opera I y II, aunque nunca se sabe. Depende de los oídos que lo escuchen.

Tobias Sammet. Extraída de su web oficial
No obstante, si por un momento pensó el lector que contando con tal alineación el trabajo iba a ser mucho más fácil aquí es donde entra la magia del compositor. “Moonglow” es pura magia a lo largo de sus 12 pistas, que hacen una hora y diez minutos de duración, un contraste de estilos bien diferenciados unidos por una misma mano y que, aun recordando a muchos grupos, siguen siendo Avantasia. Simplemente necesitamos escuchar los cuatro primeros temas para ser conscientes del efecto que Sammet consigue, encadenando temas de larga duración sin dejar en ningún caso que el interés del oyente decaiga. Temas como Book of Shallows, muy en la línea de otros anteriores como The Wicked Symphony, ya generan suficiente contraste en sí mismos con el sorprendente y acertado alterne entre voces como la de Jorn Lande (como siempre excelente) y Mille Petrozza, para pasar de repente a Moonglow, en la que el melodismo y la dulzura de Candice Night acompañan a una canción que ya de por sí desprende ese halo místico de las composiciones de Sammet. Es decir, se pasa de la furia a la tranquilidad de lo mágico, de la batalla al cuento de hadas, y se hace de forma que el oído no se extraña. 

Escucha "Moonglow":



Cambios de este tipo aparecen a lo largo de todas las pistas de este álbum de forma que, sin salirse de su género, pueden ofrecer a cada oyente un trocito de lo que le gusta escuchar. El culmen de esta característica viene dado por temas como “The Piper At the Gates of Dawn”, alimento de calidad para los powermetaleros más acérrimos (como es mi caso), o “Lavender”, un tema que fusiona el hard rock y el sinfonismo. La intervención de Michael Kiske con su característico y agudo timbre en “Requiem for a Dream” será la guinda que corona lo que ya de por sí es un diálogo guitarra-piano de esos que guardas con la primera escucha. Las leyendas casi nunca defraudan y este no es el caso en absoluto. El desarrollo de la melodía, una de las que se te quedan en la cabeza, se ve reforzada por ese tipo de Power Metal que nos enamoró de Helloween. Vuelta a escuchar un pequeño trozo de nostalgia en Avantasia, siempre perfectamente integrado y cuyo resultado es de los que deja huella.

Por otro lado, el punto de inflexión de este álbum y un highlight de libro viene con The Raven Child, el más largo, complejo y rico en contrastes. No en vano fue el track elegido como single. Se trata de un tema de grandes tintes épicos que conjuga momentos de gran tensión con otros de puro lirismo. Con una narrativa que gira alrededor de las voces de Sammet, Jorn Lande y Hansi Kürch, dada su extensa duración (once minutos) y magnitud en la composición, lo menos que merecía era una mención aparte. Pues bien, lo destacable de grandes canciones que suelen ser irrepetibles es que, a la hora de componer, las cartas se han jugado de la mejor forma posible. En este caso es así. Sin duda es uno de los temas que va a pasar a la historia y al directo del proyecto Avantasia. The Raven Child no solo te atrapa sino que, si eres seguidor de Blind Guardian, te va a sumir en una profunda nostalgia hacia lo que fueron sus grandes álbumes y te va a dejar ahí, perplejo y contrariado. 

En definitiva, no es necesario decir que podríamos encontrarnos ante uno de los discos del año dentro del género, y esto no es sorprendente. Lo que es una sorpresa es que podría tratarse de uno de los discos de Avantasia que mejor se han construido, y eso es mucho decir. No parece tener puntos negativos reales y, aun faltándole esa chispa final que lo encumbre como una obra maestra, es sin ningún género de duda un trabajo de los que estremecen. En cualquier caso, lo que podemos afirmar tajantemente es que es una cornucopia de talento compositivo que podrías disfrutar tanto si eres fan del Heavy Metal como si no, y esta es la mejor valoración posible. No importa que nunca te hayas aproximado a este tipo de género, álbumes como "Moonglow" son sobresalientes precisamente porque pueden encandilar hasta a los oyentes más ajenos. Hay magia hasta en los rincones más insospechados, todo es cuestión de adentrarse y escucharla.  


Zmaj











Comentarios