A los robots también les gusta el sol español

Fuente: Kling Klang Music
Sin cumplirse aún un año de su paso por el festival madrileño: “Noches del Botánico”, los autómatas de Dusseldorf parecen haberle cogido el gusto a nuestros escenarios y ya anuncian dos nuevas fecha en su agenda para nuestro país. Las citas serán, en primer lugar, el 13 de septiembre en Ushuaia Ibiza, dentro de la programación del 20 aniversario del sello Cocoon perteneciente al capo del techno Sven Vath. Tras su paso por la isla, dirigirán su nave hacía el norte de la peninsula para participar en el BIME Live de Bilbao que tendrá lugar entre los días 1 y 2 de noviembre. Pero hasta entonces, sirva esta pequeña crónica de su último concierto para aquellos que muestren interés por el universo electrónico de Kraftwerk y aún hayan tenido la oportunidad de experimentarlo en alguno de sus directos.

Recinto: Real Jardín Botánico Alfonso XIII (Madrid) 
Fecha: 23 junio, 2018 
Promotor: Planet Events

Después de haber tenido la suerte de asistir anteriormente a dos de sus conciertos en dos formatos diferentes, primero en el Sonar 98 cuando aún cargaban literalmente con todo su estudio sobre el escenario y años más tarde en la sala La Riviera de Madrid ya en un con un setup digital mucho más austero, donde sus portátiles sustituían a las múltiples luces que componían el futurista atrezzo que conformaban sus máquinas, este nuevo formato en 3D me resultaba más que atractivo. Y es que ya hace años que la banda alemana ha dejado patente que, a juzgar por su escasa discografía, más que un grupo de música electrónica que ha llegado asentar las bases de todos los parámetros de la música electrónica tal y como la entendemos hoy en día, se trata de un concepto audiovisual de música en vivo. Un gran objeto de arte musical. Minimalistas proyecciones sincronizadas a tempo con absoluta pulcritud, robots sobre el escenario que los sustituyen durante la ¿interpretación? de su archiconocido hit: "The Robots", trajes de ciclistas que parecen haber salido de la pelicula "Tron" y otro tipos de recursos, se han ido incorporando durante la larga trayectoria de los directos de Kraftwerk. Ahora, ya asentados en el siglo XXI, es el turno de sus 3D Concerts.

Fuente: Agencia EFE (Madrid)
Nuestra asistencia a este concierto, se vio en un principio alterada con pequeño contratiempo que, como foráneos que éramos nos llevó al Jardín Botánico equivocado. Susto del que logramos salir triunfantes gracias a la nueva ley de restricción del tráfico en la Gran Vía Madrileña. De forma que, finalmente logramos llegar a tiempo a nuestra cita con los androides de la popular music. El día, hora y lugar, no podían ser más propicios para disfrutar de un concierto al aire libre. Una vez introducidos en el recinto portando nuestras gafas 3D de diseño, y de cartón, que nos habían sido entregadas a la entrada, el entorno selvático y cálido que aportaban las sugerentes plantas del lugar, se entremezclaban con un público que oscilaba entre los 30 y los 60 años y entre los que destacaban modernos de ayer y hoy y algún que otro seguidor de las corrientes musicales más oscuras. 


Haber asistido antes a alguno de estos conciertos tiene sus ventajas, así que tomamos una estratégica posición, segunda fila a la izquierda, lugar donde por tradición se sitúa Ralf Hütter, el único miembro de la banda original en activo. A pesar de haber llegado con apenas 10 minutos de antelación al inicio del concierto, no nos fue difícil conseguir esta ubicación ya que parece ser que el disfrute del buen clima, las hamacas y el tinto de verano, para algunos, se mostraba más apetecible que el de tomar una buena referencia visual de los integrantes del grupo. Y fue ahí justamente donde retome en mi cabeza una cuestión surgida cuando vi por primera vez anunciado uno de estos conciertos 3D: sí me pongo las gafas para ver los visuales, lógicamente a ellos los voy a ver fatal… – Bueno, ya veré, –me dije. Y como siempre ha ocurrido en cada concierto de Kraftwerk al que he asistido, a la hora concertada, ni un minuto más ni uno menos, comenzó a sonar la estremecedora intro con ese vocoder que solo puede salir de lo más profundo de su factoría musical. De esta forma, comenzaban a sonar los primeros compases burbujeantes de su matemático hit: "Numbers". El asombro general se pudo escuchar literalmente a medida que los números de la gigantesca pantalla se acercaban y alejaban de todos nosotros, el 3D funcionaba tan bien que cuando me quise dar cuenta, los músicos ya habían tomado sus posiciones sin haber reparado en ello. He de reconocer que, excepto en el espectacular montaje visual de Spacelab donde un platillo volante aterriza en el propio Jardín Botánico, estas imágenes fueron perdiendo bastante fuerza a medida que se sucedía el concierto, probablemente a causa de la fatiga provocada por las gafas de cartulina. 


En lo referente al sonido, impecable, limpio y directo como cabe esperar en sus shows. La definición de los bajos y su pegada no dejaba impasible a nadie de los que allí nos encontrábamos hasta que de repente, durante la interpretación del tercer tema: "It’s More Fun to Compute", llegó la sorpresa. Las infalibles máquinas de Kraftwerk, para el asombro de muchos, comenzaron a desincronizarse a medida que los músicos se miraban entre sí con cara de no saber muy bien lo que estaba ocurriendo. A mi parecer, este hecho puntual durante el concierto, el cual sin duda alguna remitía a algún un fallo técnico, me resultó incluso aliviante ya que no ha sido en pocas ocasiones en las que Kraftwerk y su precisión interpretativa han levantado sospechas sobre un set totalmente pregrabado. Por otro lado, la ausencia de los robots sustituidos por un animado Ralf Hütter que evocaba con toda la marcha que le permitían sus años los movimientos de estos, se echó bastante de menos, humanizando de esta forma la puesta en escena del famoso tema. 


Después de los correspondientes bises, final con el clásico: "Musique Non Stop" incluyendo la salida de los músicos del escenario a medida que iban ejecutando sus solos instrumentales ordenadamente de derecha a izquierda hasta llegar al esperado: “buenas noches” de Hütter antes de dejarnos unos pocos minutos más embelesados con el mantra electrónico que conforma la escueta letra en bucle del tema de cierre.

Aún con el loop vocal en fase de reproducción en mi cerebro, abandone el recinto con la grata sensación de haber asistido a un concierto deja vu del que siempre salgo renovado, con la sensación de haber cargado completamente mis pilas de pura poesía audiovisual, y en el que, en esta ocasión, se dejó entrever el componente humano que creó a la máquina.

Ocaso Perpetuo


Set-list del concierto:
Meine damen und herren... (intro)
Numbers
Computer World
It’s More Fun to Compute
Home Computer
Computer Love
The Man-Machine
Spacelab
The Model
Neon Lights
Autobahn
Geiger Counter / Radioactivity
Electric Cafe
Tour De France / Prologue / Etape 1 / Chrono / Etape 2
Trans Europe Express / Metal on Metal / Abzug
The Robots
Aéro Dynamik
Planet of Visions
Boing Boom Tschak / Techno Pop / Musique Non Stop







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