«The New Sound»: Cuando confluyen la nueva escena del rock y las juventudes de internet

Desde finales de la década de los 2010’s se ha estado gestando en Inglaterra un nuevo movimiento. Brixton ha sido testigo de un germen que ha nacido bajo el momento del Brexit y ha terminado deviniendo en la conocida como Windmill scene. Casi como un nuevo CBGB, en el pub Windmill ha reunido a algunos de los artistas más prometedores de los últimos años, que en esta ocasión tienen como principales influencias el rock progresivo, el post-rock y el post-punk.

    Entre las agrupaciones de esta escena destaca Black Midi, con un estilo virtuoso a la vez que caótico influenciado también por el jazz y una carrera estelar a la par que fugaz a partir de la cual cada miembro tomaría su propio camino tras la ruptura de la banda en 2024, siendo el cantante y guitarrista Geordie Greep el que nos ocupa en esta ocasión. 

    En su primer proyecto como artista en solitario Greep recupera los elementos característicos de su periodo en Black Midi, pero con una nueva y potente influencia de géneros latinos como la samba, la salsa o la bossa nova; una mezcla estilística a la cual el artista londinense incluye su estilo inconfundible para forjar The New Sound (2024).

    A nivel lírico, este álbum sigue una temática clara, la manosfera y la masculinidad tóxica en la juventud actual. Greep se fija en ese arquetipo de hombre tan fácil de encontrar hoy en día en internet, los que algunos llamarían redpill, para realizar una sátira mordaz de ellos, pero con una vuelta de tuerca que hace que el resultado final sea mucho más interesante. Las letras son muchas veces desde el punto de vista de dicho arquetipo masculino, esto, según el artista, con la intención de generar en el oyente cierto grado de empatía que vaya de la mano con el desagrado que causa la retórica misógina del protagonista y así potenciar lo que alcanza a evocar esta sátira. Esta contradicción es algo que se puede observar directamente desde la portada del disco, una ilustración de Toshio Saeki que Greep eligió para representar las cualidades del álbum que entremezclan lo bello con lo perverso.

    



    El álbum tiene varias pistas a destacar, ya sea por su lírica o por la evolución que se puede escuchar a nivel musical en las composiciones de Greep. La canción inicial del álbum, «Blues», es un ejemplo perfecto para ambas cosas, pues tiene un inicio que funciona perfectamente para introducir al oyente a lo que ofrece el disco, especialmente por un vertiginoso e impredecible riff inicial que se funde en frenéticos arpegios que darán paso a la voz de Greep, la cual expone una letra sobre un individuo con delirios de grandeza y un afán de ser perfecto, hasta que pronto se destapa que todo esto es pura fachada y a nadie le importa este hombre que está entrando en una especie de downward spiral de un incel, hasta que el narrador le advierte sobre las repercusiones tanto físicas como mentales que conllevan elegir dicho camino.

    Otro tema clave dentro del disco, no solo por su narrativa, sino también por su papel como principal sencillo del álbum, es «Holy, holy». Esta canción es tal vez el más popular del LP, siendo no muy arriesgado afirmar que tiene potencial para convertirse en uno de los emblemas del rock de esta década; y no es de extrañar gracias a su icónica introducción y otras secciones que funcionan en perfecta sintonía con la clarísima influencia musical latina del artista. La lírica encargada de terminar de dar forma a esta pista está bastante relacionada a nivel temático con «Blues», solo que esta vez el narrador es en primera persona. Describe como es triunfal con las mujeres, casi como alguien divino y con una muy justificada reputación, haciendo de paso algunas alusiones a ciertas teorías que encajan con la ideología redpill; todo hasta que en la sección final de la canción se revela que toda su maestría y confianza que muestra ligando en un bar se deben a que es una situación pactada con una mujer a la que paga para poder mantener esa imagen de vividor que pretende mostrar, todo descrito de una manera un tanto patética que revela lo profundamente nociva y falsa es su realidad.

    El álbum continua con una sucesión de canciones de excelentísima calidad que continúan desarrollando el concepto lírico vigente desde la introducción, sin embargo, las más destacables son tal vez «The Magician», una épica de 12 minutos, y «If You Are But a Dream». La elección de esta última canción como encargada de cerrar el disco es francamente curiosa, al ser una cover. Greep dice haber realizado esta decisión por su admiración hacia esta composición basada en el Romance en mi bemol mayor, Op. 44, No. 2 de Anton Rubinstein y por su célebre interpretación de Frank Sinatra en 1944, sin embargo, el contenido lírico se resignifica por completo dentro del contexto del álbum. Si partimos de que el narrador de esta canción es el mismo que el de otras pistas del LP (como en el caso de «Holy, holy» o «The Magician»), entonces la letra describiría como el protagonista se limita a permanecer en la ilusión que se ha construido, en su falsa realidad, de tal manera que ha ignorado las advertencias que el narrador le aportaba en «Blues», resultando en un final verdaderamente agridulce.

    Así, The New Sound se consagra como una verdadera joya de los últimos años, una aclamada por público, de tal forma que ninguna de las pistas baja del millón de escuchas en Spotify y el LP entró en el top 100 de las listas de Reino Unido, y por la crítica, que celebra el más que prometedor debut en solitario de Geordie Greep.

Alejandro Sánchez Valle 

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