¿Durante cuánto más tiempo se va a seguir perpetuando el aspecto físico a costa de unos inalcanzables estándares de belleza? ¿Realmente esto es todo lo que tienen para ofrecernos las industrias de la moda, la música, el cine o la publicidad (y podría seguir la lista)?
En este caso me voy a centrar en la
industria musical, en un caso concreto, que causó un gran escándalo en la época
(situémonos en los años 90): la figura (¿o debería decir la voz?) de Martha
Wash con la canción “I’m Gonna Make You Sweat”, o también mundialmente conocida
con la célebre frase “Everybody dance now!”.
Realmente la cantante que aparece en el
videoclip no es Martha, sino Zelma Davis, una mujer que, a diferencia de
Martha, ella sí encajaba con los estándares físicos exigidos por la cadena
televisiva MTV. Resulta curioso el hecho de que una de las frases más famosas
en la industria musical, pertenezca a una mujer que intentaron “borrar” del
mapa por no cumplir con unos cánones de belleza determinados.
Desgraciadamente este no es un caso
aislado de la MTV, y mucho menos anclado en estos años. Algunos ejemplos
similares a este caso son Milli Vanilli con la canción “Girl You Know It’s True”,
de 1988, (en la que haré hincapié más adelante), Black Box con “Ride on Time”,
y Corona con “The Rhythm of the Night”.
El caso de Milli Vanilli, (dúo exitoso de
productores de música pop conformado por el francés Fabrice Morvan y el alemán
Rob Pilatus) desembocó en un auténtico desastre: grabó un disco con
músicos y dos cantantes profesionales y en el último momento decidió que no
lucirían bien ante las cámaras, por lo que contrató a dos bailarines y modelos
para que hicieran playback. El álbum fue nº1, causando omnipresencia en la MTV,
hasta que en 1990 les otorgan el Grammy. Finalmente, todo se desmoronó cuando
se supo que Fabrice y Rob no eran los que cantaban sus éxitos, sino músicos de
estudio anónimos a los que pagaba su discográfica, teniendo así que devolver el
premio otorgado un año después. Una vez destapado el escándalo, y siendo
visto por la audiencia como un producto de la MTV y como un dúo musical que
atentaba contra la autenticidad de la música popular, Milli Vanilli se
convirtió en protagonista de uno de los fraudes más sonados de la historia de
la música pop. Este es un ejemplo más que demuestra que tanto a las industrias
audiovisuales como discográficas les importan más unos cánones de belleza corporal
que de técnica y calidad vocal.
Por suerte, volviendo al ejemplo de Martha Wash, ella no se quedó callada al sufrir la injusticia de la famosa cadena televisiva: llevó a cabo una demanda contra la discográfica Sony y contra la MTV, acusándoles de fraude, de usar su voz dándole un uso comercial no autorizado y de anularle toda clase de créditos de la canción. Martha sentó un precedente: gracias a su demanda, las leyes cambiaron. A partir de entonces, se hizo obligatorio que los créditos de los videoclips y de los discos reflejaran quién es realmente el vocalista principal.
Por añadidura, un dato importante a
destacar aquí es la audiencia: a pesar del fracaso que tuvo Milli Vanilli, no
ha dejado de ser nombrado en la historia de la música popular como un dúo muy
exitoso, sin lugar a duda. Si se tiene en cuenta el resto de canciones, Martha
Wash, tampoco queda fuera de lugar en la historia de la música con su frase
estrella “Everybody dance now”, desencandenando en un éxito mundial; y lo mismo
ocurre con The Rhythm of the Night. Todas estas canciones han sido sinónimo de
fama en la historia de la música, y aún siguen sin pasar desapercibidas, a
pesar de ser víctima del playback. Aunque públicamente se destapara la verdad
que hay detrás de estas canciones, la recepción ha sido óptima desde su
lanzamiento. Antes he mencionado el caso de la MTV, pero ¿y el público? ¿ha
sido capaz de ignorar esa verdad a lo largo de la historia o es que simplemente
no lo sabía?, pero ¿y a pesar de saberlo?, como es el caso de Milli Vanilli,
que finalmente tuvo una recepción escandalosa, y aun así se le ha etiquetado a
lo largo de los años como “el dúo más exitoso de la historia del pop”. Esto
demuestra que, al escuchar una canción cualquiera, seguimos perpetuando nuestro
propio disfrute antes que afrontar la verdad que se esconde detrás de las
cámaras. ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar con tal de no anular ese
placer que sentimos nada más darle al play? Lamento que no pueda darte
una respuesta definitiva, pero indagar en la mente de los oyentes queda fuera
de mi alcance.
Volviendo al caso de Martha Wash “Gonna
Make You Sweat” no ha sido la única canción de la artista. Dentro de su albúm Paul
Jabara and Friends, se encuentra su conocido tema “It’s Raining Men”,
lanzado bajo el dúo The Weather Girls. Esta canción se convirtió en un gran
fenómeno musical y pronto llegó a ser un gran himno a nivel mundial. Se lanzó
en el año 1982, es decir, ocho años antes que el icónico de tema de “Gonna Make
You Sweat”. Ambos temas tuvieron una gran recepción, pero a diferencia de
“Gonna Make You Sweat”, en “It’s Raining Men” sí aparece el verdadero dúo
cantante en el videoclip, sin playback de por medio. Resulta sorprendente que,
a pesar de su imagen corporal, el gran tema de The Weather Girls irrumpiera con
tanto éxito en la industria musical, y es que esta canción no fue lanzada por
la MTV. Este ejemplo me lleva a pensar si realmente esa constante y llamativa
preocupación por cumplir con unos determinados estándares de belleza se debe a
los oyentes o a la MTV.
Por un lado, si nos centramos en las
reproducciones, tanto “Gonna Make You Sweat” como “I’ts Raining Men” han gozado
de gran popularidad a lo largo de los años desde su lanzamiento, lo que me hace
creer que el público ha disfrutado con ambas, independientemente del aspecto de
la cantante mostrada en la pantalla.
Por otro lado, si se tienen en cuenta las
tareas de dirección y lanzamiento del vídeo, en la primera canción la realiza
la MTV y en la segunda el dúo The Weather Girls. Entonces realmente, ¿sobre
quién recae esa obsesión por el físico mostrado en pantalla?
En definitiva, resulta sorprendente cómo
una canción tan exitosa como lo fue en su momento ha sido víctima de unos estrictos
estándares físicos, algo que afortunadamente, ha sido ignorado por la
audiencia. A pesar de las circunstancias, Martha Wash, aun después de abandonar
The Weather Girls en 1983, no ha dejado de lanzar célebres discos como cantante
solista, sin ser objeto de la MTV.
María Pérez
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