Sabaton y «1916»: Como no plasmar los horrores de la guerra

Hay ocasiones en las que un homenaje, por muy buena intención que tenga, se aleja demasiado de la idea de lo que transmite la canción original, como es el caso de la banda de metal sueca Sabaton y su particular versión del tema «1916» de la mítica banda de rock & roll/heavy metal Motörhead, una versión que, si bien cuenta con un sonido de excelente calidad y una instrumentación de gran nivel, se aleja demasiado de lo que el tema original pretendía transmitir.

Dentro del rock y del metal existen muchas canciones que hablan sobre la guerra y de su lado más trágico con canciones como The day that never comes de Metallica o M.I.A. de Avenged Sevenfold; aunque es algo que no se podría esperar tanto de una banda tan ligada al estereotipo clásico del rock & roll, como lo es Motörhead, siendo su canción «1916» posiblemente el más atípico de toda su discografía.

Este tema se encuentra en el noveno álbum de la banda, llamado también 1916, estrenado en 1991 y que, como pequeño dato, sería el último grabado en su totalidad por el baterista original de la banda Phil Taylor. Las canciones de este álbum se mantienen por lo general en ese estilo de heavy más clásico que maneja habitualmente la banda, con canciones como Going to Brazil o R.A.M.O.N.E.S., homenaje directo a la banda de punk estadounidense Ramones; incluye también baladas como Love me forever y canciones algo más experimentales e incluso con ciertos toques psicodélicos como Nightmare/The Dreamtime.

Tras diez canciones, el disco cierra con esta canción, «1916», que se aleja de toda la potencia escuchada anteriormente y ni si quiera presenta instrumentos como guitarra eléctrica o batería, puesto que la única instrumentación que se presenta es una caja de ritmos, teclados, un violonchelo y al vocalista de la banda, Lemmy Kilmister, cantando de una forma la que apenas lo ha hecho en toda su carrera, dejando a un lado la potencia y aspereza característica de su voz para presentar una interpretación mucho más íntima y extremadamente melancólica, como si de un anciano contando su historia se tratara. Canta con muy poca intensidad, con registros por ocasiones más agudos de lo habitual en él y con un tono de voz que hace parecer que estuviera agotado y muy melancólico, algo que encaja perfectamente con la letra de la canción, que sigue a un joven recluta durante la batalla del Somme en la Primera Guerra Mundial el cual descubre los horrores del conflicto y termina tanto viendo morir a sus amigos como muriendo él mismo, todo ello tras creer la mentira del heroísmo de la guerra y la propaganda que tanto utilizaron las naciones beligerantes en ese conflicto para conseguir reclutas.

Es un tema completamente atípico en la discografía de la banda, el cual transmite, aun dentro de la crudeza de su temática y de su letra, cierta “belleza macabra”, algo muy complicado de conseguir, solo al alcance de unas pocas bandas y artistas como lo son Lemmy y Motörhead.

Los años pasaron, Lemmy falleció en 2015 y Motörhead se disolvió tras 40 años de carrera. Llegando al año 2023, la banda sueca de power metal Sabaton, con una temática centrada totalmente en la historia militar, decidió rendir homenaje a Lemmy y Motörhead con su propia versión del tema «1916», algo que, si bien puede sonar a ser una excelente idea, tiene varios puntos donde falla y se aleja demasiado de la obra original.

Y es que todo aquel intimismo en lo vocal y minimalismo en lo instrumental que removía al oyente escuchando la versión original, aquí se pierde totalmente entre capas de teclados, coros, baterías potentes y guitarras distorsionadas. Indudablemente, esta versión encierra una mucho mayor complejidad en lo musical, debido al hecho de que aquí participa toda la banda y se añaden elementos como voces dobladas y arreglos de viento metal.

Es precisamente en esta complejidad instrumental donde se encuentra el gran problema de esta versión y es que se ha recargado demasiado de diferentes elementos que no aportan nada necesario al tema original; es, por así decirlo, una versión “demasiado épica”, haciendo parecer que ya no se habla de los horrores de la guerra, sino del heroísmo con la que se la pretendía presentar a inicios del S.XX y que precisamente se rebatía, al menos de cierta manera, en la versión original, ya no solo gracias a la letra, sino con la propia música: melancólica y oscura, no potente y recargada como en la versión de Sabaton, que rebosa epicidad por todos los poros, tanto que llega a incluso a abrumar, pero no de la forma que lo hacía la original, que agobiaba por la atmósfera que creaba y era en parte lo que pretendía, sino debido a la gran cantidad de cosas que pasan a la vez a lo largo de toda la canción.

La voz es también un elemento que distorsiona demasiado esta versión, pues ha pasado de ser prácticamente susurrada, con un tono débil y cansino a ser cantada a pleno pulmón, con un virtuosismo mucho mayor, mucho más parecida a la que se podría escuchar en una canción de metal más clásica. Los dos vocalistas parecen contar historias totalmente diferentes: mientras Lemmy parece un veterano de guerra recordando los horrores y traumas del conflicto, Joaquim, vocalista de Sabaton, parece estar precisamente contando una historia épica, aun con las situaciones traumáticas que se narran en la letra.

Todo esto se consigue únicamente con la música, pues la letra es exactamente igual en ambas versiones, pero la instrumentación e interpretación vocal que la acompaña hace que su significado pueda terminar distorsionándose por completo.

El videoclip que acompaña a la canción tampoco se salva de este problema, ya que si bien pretende ser un homenaje a los caídos en diferentes guerras a lo largo de la historia, vuelve a caer en esta epicidad un tanto artificial y que no cuadra del todo con la canción. Lo que sí es digno de valorar positivamente es el homenaje que se le hace a Lemmy en este video, con la aparición en este tanto de sus ex compañeros de banda como de él mismo en una fotografía que ellos portan.

En resumen, si bien esta versión se ha realizado con la mejor intención que se pudo como es la de homenajear a un icono del rock como lo es Lemmy, esta cae en el problema de la sobreproducción musical y el virtuosismo excesivo, que elimina por completo el sentimiento que pretendía transmitir el tema original, convirtiéndolo en una canción de metal de lo más cliché.

Héctor González

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